martes, 15 de febrero de 2011

UNA DE VAQUEROS, A AMBOS LADOS DEL RÍO PECOS.

La idea surgió del general William Henry Ashley, un comerciante de la minería y especulador inmobiliario a principios del siglo XIX, convirtiéndose en el primer teniente gobernador del estado de Missouri. Tuvo la genial idea,  junto a su socio Andrew Henry, de insertar, en 1822, un anuncio en el periódico Gazette and Public Adviser de la ciudad de San Luis fundando La Compañía de Pieles de las Montañas Rocosas”. La demanda del anuncio solicitaba tramperos, aventureros, exploradores, rastreadores. El reclamo rezaba:

“Enterprising young men... to ascend the river Missouri to its source, there to be employed for one, two, or three years.”  “Jóvenes emprendedores...para ascender el río Missouri hasta su origen, donde serán empleados por uno, dos o tres años.”.

En esos años de éxodo en busca del dorado hacía el oeste americano, se presentaron al anuncio centenares emprendedores candidatos, seleccionado un centenar entre tanta centena, que serían conocidos en la historia como los “Cien de Ashley”.

El joven Jim, todavía a esa edad no sabría que la historia reconocería sus gestas apodándole, según los papeles encontrados en aquella vieja mina abandonada, “Atlas del Oeste”, fue uno de los cien seleccionados atrevidos aventureros hacia Montana, ascendiendo el río Missouri hasta su nacimiento confluyendo con los nacimientos de los ríos Jefferson, Gallatin y Madison fuentes de las Montañas Rocosas
El joven de 17 años, Jim Bridger, de fuerte constitución, nacido en la costa Atlántica, en la ciudad de Richmond en el estado del Viejo Dominio la sureña Virginia, por la edad y espíritu aventurero, quizás cansado de mirar el ir y devenir de las olas en su océano Atlántico, atravesando estados norte americanos hasta llegar a la región del Pacifico Noroeste en la Grandes Llanuras de Montana,  se le podía considerar a esa tierna edad, como hombre de fronteras. En el linde fronterizo canadiense, las montañas Rocosas se extendían hasta el sur de Colorado. El inquieto Jim Bridger se cansó pronto de las promesas incumplidas y abandonó el menguado grupo de los “Cien de Ashley” libertario, como siempre quiso ser, se hizo trampero, explorador hasta ser reconocido como el guía más famoso y conocedor del Oeste. Aparte de cazador furtivo, no tuvo dificultad en los idiomas, hasta el punto de entenderse a bien con los nativos del lugar, dominaba varios idiomas amerindios aparte que hablaba perfectamente francés y castellano además, naturalmente el inglés. Fue un narrador de cuentos y leyendas, amigo y compañero de otro famoso explorador Kit Carson. La leyenda escribe que fue Josefa Jaramillo, tercera esposa de Kit, quien enseñó el castellano a Jim Bridger.

Kit Carson nació en el Condado de Kentucky, cerca de Richmond, Kit y Jim se conocían desde muy temprana edad y los dos disfrutaron como tramperos y exploradores, más el segundo que el primero.
El desembarco en la costa Atlántica de inmigrantes irlandeses, ingleses, italianos, chinos y demás nacionalidades, junto a los campesinos y granjeros de país, masificaba las ciudades de mar. Estos y el futuro ferrocarril que uniría el este con el oeste, junto al grito de la Fiebre del Oro, hizo que se formaran grandes caravanas con nombre propio, como la Ruta de Oregón, tan quebrada, angosta y larga que, algunos, se quedaban a medio camino, originando el llamado Camino de Santa Fe. 

Los guías, exploradores como Brigham You, John Sutter, el citado Jim Bridger y el famoso Kit Carson, se pusieron las botas, nunca mejor escrito, y los rifles para atravesar territorios de los Lakotas y Cheyenes hacia horizontes de grandeza , invadiendo tierras indias donde vivían los nativos sin más leyes que la libertad.

Entre tierras, el oro y la plata. Reclamada la silver por Ed Schieffelin, éste, encontrándose en Campo Huachuca, en el estado de Arizona, se le presentó en sus manos la riqueza mineral en  plata. El hallazgo lo comentó a un soldado, éste la previno de los peligros de la zona, principalmente de los apaches. El peligro llegaría desde los cuatro puntos cardinales sin orden ni concierto. Igualmente el soldado le comentó que todo lo que podría encontrar en ese campo desértico sería su lápida. El soldado no dijo lápida, sino su propia tombstone.

Al grito de oro, no sólo llegaron a ese campo granjeros, ganaderos, extorsionadores, jugadores, cowboys, ricos, pobres, putas, cuatreros, bandoleros, mestizos, aventureros, sino que llegaron pistoleros a un campo que dejó de serlo por el aumento de la población. La lápida, ya no era una, sino más de una cada día, por lo que el cacique de turno, con sus compinches, decidió darle nombre propio al campo, esto es, Tombstone. Así nació y creció la loca localidad del condado de Cochise en el estado de Arizona.

Los hermanos Earp, Virgil y Morgan ocupaban cargos policiales, pero no eran suficiente fuerza para contener el desmadre de una ciudad con leyes sin respeto. Otro hermano Earp, Wyatt, trabajaba de sheriff en Dodge City en el condado Ford del estado de Kansas. Wyatt Earp, abandonó el cargo con la idea de trasladarse a Tombstone y hacerse granjero, pero la situación en la población de las lápidas, le hizo cambiar de opinión, uniéndose a sus hermanos contra el desorden imperante, donde los hermanos McLaury y los hermanos Clanton, se turnaban a haber quien la hacía más sonada.

Algunas familias huían de Tombstone, antes de estos desordenes, como la viuda Catherine y su pequeño hijo, Henry McCarty, aunque el pequeño Henry, volvería pasado unos años después de los sucesos de Tombstone. El suceso se presentó en un corral. Los Earp, en conclave de saloom, debatían la manera y forma para enfrentarse cara a cara con los Clanton y los McLaury. Todo estaba atado y bien atado, pero faltaban hombres con la suficiente valentía y, sobretodo acierto con el revolver, para acabar con los tiranos. En el mismo saloom que sirvió de oficina estratégica, una tos seguida de otra tos y, después que el propietario de la tos guardara en su bolsillo el pañuelo manchado de rojo por el esfuerzo de las convulsiones. La tos indicó el silencio de los Earp, dejando oír la voz del doctor. John Henry, “Doc” Holliday, dentista, jugador, ex pistolero, tuberculoso y amigo en otras batallas de Wyatt Earp, se apuntó a la idea tomada en vestir la cintura de revólveres a los voluntarios para acabar con el desmadre de Tombstone.         

El pueblo amaneció en silencio, la brisa amontonaba las bolas de paja que, como pelotas sin dueño, transitaban por la avenida de tierra indicando la dirección a seguir, es decir, O.K Corral, donde se entabló un tiroteo que acabó con la vida de dos hermanos McLaury y un Clanton. Estos no tardarían en vengarse matando a Morgan Earp por la espalda y lisiando a Virgil Earp.

La música volvía a sonar en el gran saloon, las mesas lucían el paño verde (se supone que el color era el de la esperanza) del juego y las putas subían y bajaban las escaleras ejerciendo un trabajo recompensado sin borrachos que vomitaran en sus pechos desluciendo su escote insinuante. Las calles, al paso de los carruajes y cabalgadura de nuevos jinetes llegados al clamor de la paz, devolvían el polvillo color acre sobre los porches en madera golpeteados por espuelas de flamantes botas.

Dos años después de los hechos en O.K. Corral, pasó por Tombstone, como un rayo en tormenta, Henry McCarty, ya crecidito pero joven como un niño. Henry, conocido como Billy el Niño, huída de Pat Garret, apodado “Long John” ,Juan Largo, por su estatura, y amigo personal de Billy el Niño.
Billy el Niño abandonó la residencia maternal de Nuevo México, se dedico a pequeños hurtos uniéndose a Sombrero Jack en Silver City. Dejó a Sombrero con sus fechorías y se empleó como ranchero en el rancho de John Tunstall que le acogió como a un hijo. Billy, nunca conoció a su verdadero padre. En la localidad de Lincoln, donde tenía el rancho Tunstall, grandes terrenos donde pastaba el ganado, había otros ranchos prósperos donde el ganado compartía la misma agua del río Pecos, afluente del río Bravo.

Muchos rancheros del contorno fueron ayudados por John Chisum, ganadero hecho así mismo, propietario del mayor rancho a ambos lados del río Pecos, sus cien vaqueros manejan una ganadería de unos 80.000 reses, abasteciendo de agua a otros ranchos menores como el mismo rancho de John Tunstall. A Chisum se le conoció como el “Rey del río Pecos”, compartía sin problema el paso de sus reses de uno a otro rancho, no así el mafioso Murphy que, por un puñado de dólares y estrella de seis puntas, compró al sheriff Brady y otros pistoleros profesionales para amedrentar a pequeños propietarios, lo que ocasionó más de una venta o muertes inútiles. Tunstall y Chisum se unieron contra el enemigo y el enemigo, vestido con placa de sheriff asesinó a Jonh Tunstall “padre” de Billy el Niño. Billy no cogió su fusil, pero sí su revolver vengando la muerte de Tunstall matando al sheriff Brady y sus dos ayudantes. Billy desoyó los consejos de Chisum para que se entregara a la justicia y tuviera un justo juicio, pues las muertes fueron en defensa propia. Billy, conociendo el sucio juego de Murphy, decidió huir.

Su búsqueda y captura se la asignaron a su viejo amigo Patt Garret, después de que Billy el Niño huyera de la cárcel tras los sucesos de la Guerra del Condado de Lincoln, huyendo hacía el sur.. De nuevo fue detenido y, mientras esperaba ser juzgado en la carcel de Mesilla, Nuevo México, consiguió escapar matando a sus guardianes, al parecer únicas muertes en el haber de Billy.

Garret localizó a Billy el Niño en Fort Sumner, al otro lado del río Pecos. Pat Garret se ocultó en una habitación frente a la habitación donde se ocultaba Billy esperando a la mujer que compartía sus horas en reclusión. Alguien oyó ruidos en la habitación de Garret, se acercó golpeándola puerta al tiempo que decía en castellano ¿Quién es? ¿Quién anda ahí?  El sheriff diría que reconoció la voz y disparó varias veces. Nuca se supo, ni hoy mismo, si Garret mató a Billy el Niño o fue la sombra de algún caza recompensas que mató a Billy. Lo cierto es que, por azar y para los anales de la historia, aquel 14 de Julio, Pat Garret había matado a Billy el Niño.

Así las cosas en la Grandes Llanuras, muchos explorados y hombres de buena fe, se retirarían de las escenas en las grandes praderas, dejando la caza de búfalos o cansados de matar indios o que los indios acabaran con su cabellera, decidieron jubilarse y lucir esos cabellos de oro, bigote a lo Dalí (seguramente el pintor, nacido en el nuevo siglo, copiaría sus bigotes de tan ilustres personajes) y patillas de Curro Jiménez bien delineadas, exhibiendo sus dotes en circos ambulantes como William Frederick Cody, soldado de casaca azul, cazador de búfalos, bisontes, y hombre de espectáculo, Buffalo  Bill. Luchador incansable a favor de los derechos indios, antes de su muerte, vivió 72 años, (1845-1917) una edad impensable en esos tiempos de tiros y flechas, reconoció, ya tarde, que era un error la eliminación de una especie humana de la faz de la tierra, la raza india. Fue enterrado al oeste de la ciudad de Denver, en un observatorio elevado donde comenzaban las Montañas Rocosas que daba paso a las Grandes Llanuras.

A Buffalo Bill se le unió un viejo amigo de andanzas, el también explorador, guía de diligencias, sheriff, vaquero y jugador James Butler Hickok, conocido como Wild Bill Hickok “Bill el Salvaje”.
Wild  Bill, tenía por costumbre datar con nombre propio sus propiedades, así, su caballo respondía al grito de Black Nell y sus armas preciadas fueron siempre dos relucientes revólveres Colt 1851 Navy con empuñaduras de color marfil. Su afición al juego le llevó a numerosos tiroteos, saliendo siempre victorioso. Hasta que, no una bala pérdida, sino un jugador resentido le asesinó por la espalda en el saloon de Deadwood con un tiro en la nuca. En el momento de ser asesinado tenía en la mano una doble pareja de ases y ochos, desde entonces, esta jugada es conocida en el mundo del póquer como “La Mano del Muerto” asociando a quien tenga esta mano, como mala suerte en su juego.

Es celebre su duelo a muerte en la ciudad de Springfield contra el rápido desenfundador Davis Tutt, Jr. El duelo se inició por la disputa de una mujer, Susana Moore. Davis añadió a este morbo el que Hickok le debía 45 dólares (Davis solía prestarle dinero a Hickok en el inicio del juego) éste, Hickok, devolvió los 45 dólares a Davis, pero Davis, no conforme por otros fondos que urdía su mente, le robó el reloj a Hickok. El gran duelo estaba servido en bandeja de plata.
Al día siguiente, los dos pistoleros se encontraron frente a frente en la plaza mayor de Sprinfield. Dispararon casi a la vez. Pero esta vez  Davis Tutt falló y Wild Bill Hickok, a una distancia de unos 7 metros atravesó el corazón de Davis Tutt desplomándose sobre el polvo de la plaza. Davis se quedó con la bala del Colt 1845 Navy  y Hickok se quedó con su reloj que, en ese instante marcaba las 18h de una calurosa tarde de un 21 de Julio de 1865.

Wild Bill Hickok sumó otra muerte a su cuenta, como la suma de mujeres en su haber, no solo Susanna Moore  durmió en sus brazos cabalgada por sus espuelas bajo la juguetona bala de su entrepierna, otras mujeres de paso y otras de leyenda, yacieron y cohabitaron en moteles al uso después de su partida de póquer, como Marta Jane Canary Burke.

Marta Jane fue una mujer exploradora y explosiva. Defensora acérrima de ensalzar aún más la leyenda legitima de Hill Bill Hickok y otros tantos personajes de la época, como el vencido general Custer, escampando el bulo de habérselos pasado por la entrepierna.  
Marta Jane, conocida en todo el estado de Dakota del Sur como Calamity Jane, se estableció en Deadwood en el mismo saloon donde recibió Wild Bill el tiro en la nuca. Trabajó de prostituta para madame Dora DuFran mujer inglesa nacida en Liverpool. Pronto se cansó de babosos borrachos y se instaló de cocinera en la misma zona para la misma madame.
Estaba locamente enamorada de Wild Bill Hickok, un enamoramiento pasional sin límites. En Deadwood trabó amistad con Wild y su compañero aventurero Charlie Utter, al que conoció en Fort Laramie, viajando con ellos como guías de caravanas. Wild Bill Hickok y Calamity Jane se dirigieron a defender lugares fronterizos establecidos, mientras el viejo Charlie Utter se embarcó en nuevas aventuras cerca de Colorado.
Buffalo Bill; Wild Bill Hickok y la propia Calamity Jane se dirigieron a las cataratas del Niagara, donde se formaban espectáculos circenses, exhibiendo sus dotes de certeros tiradores, así como exhibiciones en el manejo de las armas.
Dicen que el roce hace al monje y Calamity Jane nada tenía de monja Y muchos menos Wild Bill de monje. Este, no es que le hiciera mucho caso a la Calamity, pero al parecer, en la soledad de las Grandes Llanuras, Calamity Jane hacía buen caldo, como las buenas y viejas gallinas. Sí o no, Calamity tuvo descendencia y pregonó a quien quiso escudarla que el hijo era del gran Wild Bill Hickok. Este siempre lo desmintió. Cierto o no, lo verdaderamente cierto fue que en 1941 el Departamento de Bienestar Público estadounidense concedió una ayuda por vejez a Jean Hickok Burkahart McCormick, quien afirmó ser descendiente legal de Marta Jane Canary y James Butler Hickok, es decir, directo descendiente de Wild Bill y Calamity Jane.

Tras la muerte de Hickok, su amigo Charlie Utter marchó a Colorado, volviendo, tras el reclamo de Calamity Jane a Deadwood en el año 1879 para dar a Wild Bill Hickok nueva sepultura. Casi toda la ciudad de Deadwood acudió a las nuevas exequias y ubicación del cuerpo de Wild Bill, trasladándolo del cementerio de Ingelside, a la ladera del monte Moria.
Charlie Utter enterró a Hickok bajo una lápida de madera, a una profundidad de unos tres metros, rodeado por una verja de hierro y la bandera de las estrellas. La lápida de madera decía:

"Wild Bill, J. B. Hickock, muerto por el asesino Jack McCall en Deadwood, las Montañas Negras, el 2 de agosto de 1876. Que nos encontremos de nuevo en el feliz territorio de caza para no separarnos más. Hasta la vista, Colorado Charlie, C. H. Utter".                                                                     
                                                                       
Al lado de la tumba de Wild Bill Hickok, fue enterrada a su lado, tal como pedía en su testamento, Marta Jane Canary, más conocida como Calamity Jane.

Una del oeste que quiere homenajear en este 14 de Febrero, cómo enamorado de ese tiempo, a esa pareja que tanto dio que hablar y que, si en 1941 el Departamento de Bienestar Público estadounidense concedió una ayuda a la vejez a Jean Hickok Burkahart McCormick, algún papel impreso debió de existir en esa unión entre la pareja aventurera, precursores del amor de Isabel de Segura y Juan Martínez,  los amantes de Teruel.

Dicen que Calamity Jane y Wild Bill Hickok se casaron en Benson’s Landing  en el estado de Montana un 25 de Septiembre de 1873 a un tiro de piedra de la localidad de Livingstone. Otros papeles señalan que se casaron en Benson en el estado de Arizona, pero esta última suposición, localidad y mis propias lecturas, todo indica que fue la ciudad del estado de Montana, Benson’s Landing.

6 comentarios:

Estrella Altair dijo...

!!!!! NO me lo puede de creer!!!!!!

a ti te gusta.. este estilo..

no te pega....

no me suenas de vaquero...

me suenas mas estilo .... jovellanos, o estilo... romántico..

mas soñador..

menos duro..

anda que nos estas engañando.....!!!!!!

seguro..

y bueno esa historia de amor tan pasional.. bien..

pero que fue de la viuda Cateherine y de su hijo....???

y que pasó entre Josefa Jaramillo que enseño a Jim... y por qué le enseñó ese idioma, quien era ella..???

.... adios amigo aventurero.. aunque te veo mas en otros espacios...siderales...


esta ...entrada

por muchas razones me ha gustado..

kssss

Anónimo dijo...

Una retrospectiva sobre el mundo de los vaqueros a ambos lados del río Pecos. He leído tu texto con interés pero la verdad prefiero no opinar sobre un mundo que no conozc. Un abrazo, poeta. Anne.

German Buch dijo...

Simpática Estrella Altair.

Desde “Secretos al amanecer” en su primera entrada, ya se hace referencia al novelista Herman Wouk e, indirectamente a su novela “Mundo, demonio y carne”. Este blog quiere ser eso un sin finales de cosas que englobe el mundo de cada cual con cada entrada leída. Un demonio o travieso conjugando o jugando con la carne sin manzana que cubra la beldad de Eva o Adán.

A ver, simpática Estrella Altair

-Soy más blando que el pan de molde “bimbo”, romántico y sin un duro.
La viuda Catherine no le fue bien en sus segundas nupcias, como tampoco a su hijo, que ya cito en la misma entrada. Su hijo, Henry McCarty, no es otro, como igualmente escribo en la entrada, que “Billy el Niño. Tampoco le fue bien, ya leíste su muerte.
Josefa Jaramillo joven, muy joven cuando se casó con Carson, y hermosa heredera mexicana. Hija de un potentado y rico granjero mexicano adinerado e influyentes familias de Taos, Nuevo México. Taos fue una especie de refugio para artistas y bohemios y novelistas como el propio D.H.Lawrence. Kit Carson sabía muy bien a que árbol se arrimó al casarse en terceras nupcias con Josefa Jaramillo.

Esos espacios, siderales o no, son los que ocupan mis horas veloces ante la pantalla. Es el tiempo que tengo, Estrella Altair, el poco tiempo del que dispongo provoca mi trayecto en otros espacios.

Tara dijo...

y ahora qué digo yo?
la tara me obligaría a confesar que este sábado fui al cine a ver un western, que no se parece en nada a lo que tu cuentas sino es por los tiros, los vasos de whisky, y las espuelas azuzando la montura

qué más digo yo?
que de grandes amores está la historia llena, te quedaste con Calamity y Wild por alguna razón que sólo conoce el romántico pan bimbo

y por último?
grande German!!!
me pido ver una de baqueros contigo para que me la destripes, de este a oeste

eMiLiA dijo...

Así si vale la pena las historias de vaqueros!

:)

Gracias por dejar siempre palabras tan lindas en mi blog!

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Germán, ¡¡Estoy leyendo el Manual del Caníbal !! ... ja ja ... no puedo parar de leerlo ! cariños Marga.